Texto de archivo, 2006. Fuente: conversación de Joachim Krause con Sabine Kraft; Marco Gernt. La presentación describe las reflexiones de entonces. Comparar los costes de vivienda y su asequibilidad.

En el momento de este texto, la población mundial es muy elevada, frente a la emigración local. Es necesario comprender la importancia de mantener sano el mercado inmobiliario de las ciudades.

Joachim Krause señala al respecto:¿Qué importancia tiene este sector inmobiliario con sus reclamos? ¿No sigue dependiendo la distribución real de la vivienda, ante todo, de los ingresos?
Antes incluso de hablar de atmósfera, ¿no dependen los entornos sociales más que nunca de los ingresos? En la elección del lugar de residencia, los criterios socioeconómicos tradicionales, como renta y estrato social, siguen siendo primordiales, mientras que pertenecer a los llamados grupos de estilo de vida es secundario. Así lo documenta también el estudio del Difu sobre el retorno a los centros urbanos. La estetización y la dotación de atmósfera de la vivienda se dan principalmente en las rentas altas. Pero como la vivienda de los ricos siempre ha tenido un efecto de aculturación y sirve de modelo que se difunde gradualmente por la sociedad, estudiar estas tendencias es legítimo y necesario. Pueden distinguirse tres niveles de actuación:

El primer nivel afecta al ámbito tradicional de los arquitectos: desarrollar conceptos espaciales utilizables. Desde el mercado supone poner a prueba plantas y tipologías edificatorias en el contexto de la nueva complejidad social.
El segundo nivel es el de la estética comercial ya mencionada. Además de la intermediación inmobiliaria, gana terreno el marketing con sus conocidos mecanismos de puesta en escena de la venta. Se trata de las cualidades difíciles de captar que un inmueble promete en imagen, autorrepresentación y distinción; en resumen, de dotarlo de atmósfera. Esto se aplica tanto a los interiores como a la expresión del edificio y su ubicación.
El tercer nivel, organizativo, afecta a la relación entre promotor y futuro usuario. La distancia entre comprador anónimo y cliente conocido se reduce mediante nuevos modelos de participación y financiación. Estos implican una planificación diferente, muy exigente para los arquitectos, que permanece abierta a los cambios.

Conclusión:

Como respuesta a «¿Qué necesita la ciudad?», cabe concluir que crear atmósferas forma parte necesaria de los conceptos y estrategias de transformación. Además del valor simbólico que destaca cada lugar, estos elementos pueden sintetizar cualidades de uso y de diseño.
El diálogo con usuarios e inversores es un componente necesario para gestionar la transformación. Se realiza mediante conversaciones directas con las personas implicadas sobre el terreno.
El mercado, que regula la distribución de recursos locales y financiación, depende de sus vínculos con el mundo global de los sistemas financieros, especialmente en regiones de menor densidad de población.

FUENTE 2006
  • Conversación de Joachim Krause con Sabine Kraft | Marco Gernt, Alemania